La escasez de vivienda y los alquileres desorbitados dominan campaña electoral berlinesa
La capital alemana afronta una fuerte tensión en su mercado de alquiler, con precios que se han disparado en los nuevos contratos y una oferta muy limitada, lo que ha convertido la vivienda en el eje del debate político.
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La vivienda se ha convertido en el asunto central de la campaña electoral en Berlín. Con más de dos millones de pisos, en torno al 85 % en régimen de alquiler y una tasa de vacíos inferior al 2 %, la capital alemana figura entre las ciudades más tensionadas del país. Los precios de los nuevos contratos se han disparado, mientras los inquilinos con contratos antiguos se aferran a sus condiciones para no perder poder adquisitivo.
Brecha entre contratos antiguos y nuevos
El índice de alquileres de 2026 refleja una diferencia abismal: mientras que en los contratos vigentes el precio medio por metro cuadrado se sitúa en 7,71 euros, en los nuevos acuerdos asciende a 15,78 euros, lo que supone un 56 % más que hace cinco años. Esta brecha desincentiva la movilidad: cambiar de piso implica, en la práctica, pagar mucho más por menos espacio. Andrea, una inquilina que lleva 26 años en un apartamento de 150 metros cuadrados en el barrio de Friedrichshain, explica a EFE que estaría dispuesta a mudarse a uno más pequeño si eso conllevara una reducción del alquiler, actualmente de 960,71 euros al mes. Sin embargo, firmar un nuevo contrato le saldría más caro, por lo que espera acogerse a un programa de permuta entre inquilinos de viviendas comunales que mantiene el precio del arrendatario anterior.
Subarriendos y resignación
Helena, llegada a Berlín a principios de 2022, ha encadenado varios subarriendos por tiempo limitado, una fórmula con menos demanda. Junto a su pareja busca un piso de unos 80 metros cuadrados en Prenzlauer Berg con un presupuesto máximo de 1.200 euros al mes, pero la oferta es escasa y la competencia feroz. Actualmente viven en un subarriendo de 80 metros cuadrados por 1.900 euros, una cantidad que considera desproporcionada. «Cada vez que nos hemos mudado, el piso ha sido más caro (...). Bueno, es lo que hay», afirma con resignación.
Propuestas políticas dispares
Ante este panorama, los partidos han desplegado distintas recetas. La Izquierda propone expropiar a los grandes grupos inmobiliarios, una medida que afectaría a unas 220.000 viviendas y que fue respaldada en un referéndum no vinculante hace cinco años, además de un tope municipal a los precios. Los Verdes y la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) también apoyan la expropiación, aunque los primeros admiten que el proceso sería lento y plantean convertir oficinas vacías en viviendas, lo que aportaría unos dos millones de metros cuadrados. El Partido Socialdemócrata (SPD) apuesta por construir más y recuperar el límite a los alquileres que el Constitucional alemán tumbó en 2021. La Unión Cristianodemócrata (CDU) de Friedrich Merz prioriza la edificación, por ejemplo en terrenos públicos junto al antiguo aeropuerto de Tempelhof, donde cabrían hasta 21.000 viviendas. La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) quiere fomentar la propiedad y un nuevo sistema de adjudicación de viviendas comunales que dé preferencia a los berlineses.
Un informe del Departamento de Desarrollo Urbano, Construcción y Vivienda estima que entre 2026 y 2040 Berlín necesitará 211.000 viviendas: 138.000 para aliviar la presión del mercado y 73.000 para el crecimiento demográfico previsto. La magnitud del déficit explica que el alquiler se haya convertido en el tema decisivo de estos comicios.
Los datos
- Viviendas en alquiler: 85 %
- Tasa de vacíos: menos del 2 %
- Precio medio contrato vigente: 7,71 euros/m²
- Precio medio nuevo contrato: 15,78 euros/m²
- Viviendas necesarias (2026-2040): 211.000
- Viviendas a expropiar (propuesta): 220.000
Por qué importa
El caso de Berlín ilustra cómo una oferta rígida y una demanda creciente pueden tensionar el mercado del alquiler hasta convertirlo en un asunto político de primer orden. La brecha entre contratos antiguos y nuevos castiga la movilidad y perpetúa situaciones de sobreesfuerzo económico para los inquilinos. Las soluciones que se debaten —desde la expropiación hasta la construcción masiva o la reconversión de oficinas— marcan un pulso ideológico que trasciende la ciudad y anticipa posibles medidas en otros mercados europeos.
Fuente: ABC Color